Culpabilidad de las autoridades públicas y responsabilidad

Está en el ambiente, que nadie parece tener la culpa del desastre económico actual. A nadie parece exigible responsabilidad por administrar mal el dinero de todos nosotros. Y este perverso sentimiento es un cáncer de la conciencia social y colectiva.

Hace algunos meses oí al ahora ministro Cañete decir con contundencia que cambiarían la ley para perseguir a los manirrotos, a los políticos que avocaran a sus administraciones y administrados a catastróficas situaciones de déficit público que hemos de pagar todos después.

Cuando lo dijo pensé al instante, este señor no conoce la Ley 30/92 de procedimiento administrativo de las administraciones públicas. Esta ley, ya contempla la responsabilidad de las autoridades al servicio de las Administraciones Públicas, y exige a la propia Administración Pública proceder de oficio contra aquellos que por dolo, o culpa o negligencia graves, perjudican a terceros. Lee nuestro post: responsabilidad-civil-de-concejales-en-ayuntamientos/

El art 145 exige que el procedimiento se inicie con la reclamación de los perjudicados. Y aquí viene la pregunta:

¿Se le ha ocurrido a alguien reclamar contra una administración por los perjuicios causados a la ciudadanía? Pensemos por ejemplo el caso del ayuntamiento que es tristemente noticia esta semana porque no podrá pagar sus deudas en los próximos 7.000 años.

Se trata de un fracaso colectivo, porque las autoridades llegan a serlo con nuestro voto, pero, ¿no deberían depurarse responsabilidades? La noticia del diario El Mundo le deja a uno estupefacto.

¿Para cuándo la reacción de la gente pidiendo responsabilidades?. ¿Para cuándo poder ver un político manirroto entrando en la cárcel por hipotecar a los ciudadanos de su municipio y de todo el país por generaciones?

Si existe el mecanismo, debe exigirse su puesta en marcha.

One thought on “Culpabilidad de las autoridades públicas y responsabilidad

  1. Puede que “Culpabilizar” y “Responsabilizar” no sirvan para resolver la situación, pero ¿Qué futuro nos espera si permitimos que sigan imperando la IMPUNIDAD y la DESVERGUENZA?

    El inmenso volumen de dinero que ahora estamos obligados a devolver entre todos, no se ha volatilizado en la nada.

    Puede que el desplifarro y la ineficiencia hayan hecho desaparecer una parte, pero la mayoría de ese dinero prestado ha terminado en manos de políticos corruptos, de especuladores inmobiliarios y de empresarios con pocos escrúpulos, cuyos nombres y apellidos conocemos todos.
    Por citar sólo un elemplo: El año pasado Prisa batía su propio record de pérdidas, lográndo a duras penas reestructurar su inmensa DEUDA, pero el Sr. Cebrián cobró 8,2 millones de euros. Una retribución que, dada la delicada situación del Grupo, es tan manifiestamente “poco ejemplar”, que resulta increible que los accionistas la acepten y que a él no se le caiga la cara de verguenza.

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