Ahorrar a largo plazo es una necesidad

seguro-de-ahorroEn torno a la necesidad evidente de AHORRAR a largo plazo, y los comportamientos o formas de ser que nos incitan a ser “ahorradores o manirrotos” existen dos anécdotas que ilustran perfectamente la raíz de uno u otro comportamiento.

1.- El primero de ellos es el conocido como el Experimento MarsMallow: en los años 60 del siglo pasado se realizó por primera vez, en la Universidad de Stanford (USA), y después se ha realizado muchas veces más con los mismos resultados.

Se toma un grupo numeroso de niños de 4 ó 5 años y se les entrega una golosina o un pastel, y se les hace esta propuesta:  La golosina es tuya y te la puedes comer, pero si esperas 15 minutos sin comerla recibirás otra más, y aún mayor, y te podrás comer las dos.

Los resultados estadísticos confirman que aproximadamente un 70 % de los niños no aguantan  la espera, no son capaces de demorar sus deseos a cambio de un bien mayor, y se comen la golosina sin esperar la recompensa mayor por la espera.

Dicho test, por lo tanto, confirma nuestra NECESIDAD de querer MÁS, pero también la necesidad de tenerlo AHORA. Preferimos antes un premio rápido, inmediato y menor, que un premio mayor (en cantidad o calidad) pero que requiere cierta espera.

2.- La otra anécdota, dice mucho acerca de la filosofía de vida de raíces orientales, basada en la paciencia y la organización:  Existe un dicho oriental según el cual “quien siembra tamarindos, no come tamarindos”, debido a que algunas variedades de dicho árbol tardan entre 80 y 90 años en dar frutos por primera vez.

Una vez, un niño que vio a un anciano plantando tamarindos, se acercó y le preguntó: “Oiga, abuelo, ¿por qué está sembrando tamarindos, si sabe que no va a poder comer sus frutos..?A lo que el anciano, haciendo gala de la proverbial paciencia y sabiduría oriental le contestó: Porque esté campo que antes perteneció a mi abuelo, y después a mi padre, ahora me pertenece a mí, y como es mío, planto en él lo que me da la gana.”

Aunque prescindamos de la evidente pretensión chistosa de la anécdota, tanto ésta como la anterior ilustran perfectamente las dos formas de pensar que pueden motivar o inducir al AHORRO A LARGO PLAZO.

Por un lado aparece el carácter esencialmente latino, de aprovechar y disfrutar el momento SIN PREOCUPARSE por el futuro, incluso ante la promesa de un premio mayor y evidente.

Y por otro lado, está la capacidad de “sacrificar” un poco tu presente para que alguien (tus hijos, nietos o siguientes generaciones) se pueden beneficiar en el futuro.

Se trata, sin duda, de formas de pensar y de actuar prácticamente opuestas, pero que ESTAMOS OBLIGADOS a conciliar. Sin abandonar del todo la idea de disfrutar del presente, preparar el futuro, y sobre todo hacerlo cuanto antes.

Es muy evidente, y completamente SEGURO que las próximas generaciones nos jubilaremos con unas Pensiones muy inferiores a las actuales, y con una pérdida de poder adquisitivo enorme respecto a nuestra vida laboral, por lo cual DEBEMOS CONCIENCIARNOS  de comenzar con un Ahorro Privado (en la forma en que creas conveniente), pero OBLIGARTE a hacerlo YA, e ir educando a nuestros hijos en esa misma idea, para que el porcentaje de niños que sean capaces de sacrificar un poquito su presente para MEJORAR SU FUTURO sea cada vez mejor, y para que cada vez haya más gente PENSANDO en el futuro del Planeta, en el Medio Ambiente, en dejarnos una Sociedad más justa e igualitaria, en el futuro de las Pensiones… y por lo tanto haya cada vez más gente… “plantando tamarindos”.

Miguel Angel de la Calle Alonso

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