Abuso de los bancos

¿Sabías que los bancos pueden llegar a cobrar hasta el 100% de la prima de seguro de vida en concepto de comisiones?

Podría calificarse de usura esta práctica entre los bancos, pues  equivale a unas comisiones del 100%.

Lo hemos probado en muchas ocasiones, pero puedes comprobarlo tú mismo. Toma en una mano tu recibo de prima del seguro de vida que te carga el banco, toma en la otra el ratón de tu ordenador y calcula en pocos clics cuánto cuesta ese seguro en el mercado clicando aquí.

¿Sabes que las primas de seguro de vida crecen con la edad?. ¿Y que esto agrava el problema?

¿Quieres cambiar las cosas? . Revisa el contrato de préstamo de tu banco. Probablemente te obligue a mantener un seguro de vida en vigor por el importe del capital pendiente del préstamo hipotecario, pero no obligará a tenerlo suscrito con ellos. Luego considera qué ventajas ofrece el contrato de préstamo en la revisión del tipo de interés por ser un cliente ‘fidelizado’. Muy probablemente, lo que aparentemente es un beneficio, te lo estén cargando vía comisiones con el seguro de vida, y el de la vivienda hipotecada. Haz cálculos, y luego manda a paseo a tu banco para que no te cobren más quitándoles la póliza de seguro de vida.

Cambiar el beneficiario de un seguro de vida.

Cualquier asegurado con un seguro de vida puede decidir cambiar el beneficiario del mismo para el caso de fallecimiento cuando lo desee. Basta con que lo  comunique de forma expresa a la aseguradora por escrito.

No obstante, no es infrecuente que un asegurado exprese su última voluntad en forma de testamento y que éste pueda designar beneficiario en persona distinta que aquel que se comunicó a la aseguradora.

El ordenamiento civil español va a dar preferencia a las últimas voluntades del fallecido y si éstas constan de forma expresa y son contrarias a la que conste en el certificado de un seguro, el conflicto está servido. De hecho, las aseguradoras solicitarán el certificado de últimas voluntades. El certificado de últimas voluntades es el documento que acredita si una persona, ha otorgado testamento/s y ante qué Notario/s. De esta forma, los herederos podrán dirigirse al Notario autorizante del último testamento y obtener una copia (autorizada) del mismo. Este documento se precisa para la realización de cualquier acto sucesorio.

Certificado de Últimas Voluntades

Cuidado con lo que declaramos al hacer un seguro de vida.

La ley 50/80 de Contrato de Seguros menciona en su Artículo 89, que en caso de inexactitud en las declaraciones del tomador, que influyan en la estimación del riesgo, se estará a lo establecido en las disposiciones generales de la Ley. Se refiere a las contenidas en el Art. 10.3. Es artículo viene a decir que el asegurador podrá impugnar el contrato.

Sin embargo, esta facultad del asegurador tiene límites. Así, según la Cláusula de indisputabilidad, contenida en el citado art. 89, el asegurador no podrá impugnar el contrato una vez transcurrido el plazo de un año, a contar desde la fecha de su conclusión, a no ser que las partes hayan fijado un término más breve en la póliza y, en todo caso, salvo que el tomador del seguro haya actuado con dolo. Quiere decir, que si en la declaración efectuada por el Tomador en el cuestionario de adhesión al seguro, contenía inexactitudes a sabiendas de que lo eran, (por ejemplo: había sido informado de que sufría un cáncer y no mencionó estar padeciendo enfermedad alguna), entonces el asegurador puede impugnar el contrato, y de ocurrir el siniestro, no pagar la indemnización.

Ahora bien, no necesariamente, la falta de exactitud en estas declaraciones han de ser consideradas mala fe o dolo. Éstas habrán de ser probadas por el asegurador. Y deberá encontrarse relación causa efecto entre la declaración inexacta y el siniestro. Recomendamos leer la sentencia del Supremo, sobre una declaración negativa de un asegurado a la pregunta de si padecía alguna afección o trastorno del tipo, Perturbaciones funcionales o de glándulas: diabetes, gota, etc. El asegurado, que falleció, padecía una Diabetes Mellitus desde hacía aproximadamente unos 10 años siendo insulino dependiente desde hacía cuatro. (TS Sala de lo Civil. Sentencia 635/2007). La beneficiaria recibió la indemnización.

La concurrencia de dolo o culpa grave del asegurado o del tomador en la declaración del riesgo corresponde acreditarlo al asegurador. Cuando el asegurado declara alguna dolencia, que puede ser considerada factor de riesgo, el asegurador viene obligado a poner los medios necesarios para determinar el verdadero alcance de lo declarado, soportando las consecuencias perjudiciales que de ello se deriven si no lo hace.

Se exceptúa de esta norma los errores o inexactitudes relativas a la edad del asegurado, que se regula en el artículo siguiente, según el cual, el asegurador sólo podrá impugnar el contrato si la verdadera edad del asegurado en el momento de la entrada en vigor del contrato excede de los límites de admisión que estableció el asegurador.